LAS VERDADES INNATAS, REALIDAD FORMAL Y OBJETIVA RENE DESCARTES VS DAVID HUME

LAS VERDADES INNATAS, REALIDAD FORMAL Y OBJETIVA 


RENE DESCARTES

DAVID HUME

“Conducir con orden mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más fáciles de conocer, para ascender poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los más complejos, y suponiendo incluso un orden entre ellos que no se parecen naturalmente unos a otros “

 

“Nada es más libre que la imaginación humana”

        “La belleza de las cosas existe en el espíritu que las contempla”

 


La Certeza en Descartes es el objetivo último del conocimiento humano, para Descartes es verdad aquello que se nos presenta con evidencia, y por lo tanto podemos estar seguros del valor de ese conocimiento. De esta forma habría una correspondencia entre las ideas evidentes y la certeza que despiertan en nuestro pensamiento. Para Descartes, nada puede considerarse como verdad, si no podemos asociarlo a la certeza.

Podría asociarse el planteamiento de Descartes respecto a la certeza al aceptar como verdad la idea de “pienso, luego existo” por lo tanto “existo en cuanto pienso” “si soy ser pensante entonces existo” tengo la certeza de mi existencia.

 


IDEAS

Hume divide el conocimiento en impresiones e ideas. Las impresiones son las captaciones de la realidad por nuestros sentidos, y las ideas son las representaciones de las impresiones en la mente.

Para saber si una idea es verdadera o no basta con comprobar si proviene de una impresión o no. De ahí que el límite de nuestro conocimiento sean las impresiones. Pero hay ocasiones en que podemos saber cosas del futuro a través de la causalidad.

Para Hume las ideas son copias de las impresiones, imágenes o huellas debilitadas que van quedando en nuestra mente como un rastro de la experiencia.

Al igual que ocurre con las impresiones, también existen dos tipos de ideas:

1. Ideas de la memoria. Son reproducciones fieles de las impresiones, que aparecen en nuestra mente tal y como se dieron en la experiencia.

2. Ideas de la imaginación. Se forman por asociación o alteración de nuestras ideas de la memoria.

Básicamente, la distinción entre impresiones e ideas se corresponde con la diferencia que existe entre la percepción del dolor cuando nos damos un golpe y la percepción de ese mismo dolor cuando recordamos, más tarde, el golpe que nos hemos dado.

Tanto las impresiones como las ideas pueden subdividirse en simples y complejas: las impresiones e ideas simples son aquellas que no pueden descomponerse en otras impresiones e ideas más sencillas; las impresiones e ideas complejas, por su parte, estarían formadas por la suma de dos o más impresiones o ideas simples.

 

LA DUDA es el método para llegar a la certeza, dudar de toda la realidad general, duda de la totalidad. Descartes plantea la duda metódica que se postula en función de según descartes.

1     1. Duda de los sentidos: tenemos que dudar de la información que nos dan los sentidos porque a menudo éstos nos han engañado.

       2.    Duda de la existencia de las cosas reales: aunque los sentidos nos engañan acerca de las cosas, éstas existen realmente.

        3. Duda de las verdades de las matemáticas: los errores de los sentidos y la imposibilidad de distinguir la realidad del sueño no afectan a las verdades matemáticas: 2+2 seguirá siendo 4 aunque estemos durmiendo, no depende de la información que nos dan los sentidos.” 

Descartes con sus postulados de la duda buscaba que el conocimiento certero estuviese a prueba de dudas.  Si vamos al lado lógico con respecto a la definición de duda filosófica, la duda cartesiana es lo contrario del conocimiento cierto y, en este sentido, si ponemos en duda alguna idea que no es cierta, deja de ser un conocimiento. No obstante, Descartes habla de la duda desde los métodos matemáticos y cuantitativos en busca del conocimiento certero. 

“sí dudo, pienso y si pienso existo”

PERCEPCIONES DE LA MENTE HUMANA

Hume llama «percepción» a todo lo que podemos encontrar en la mente, tanto a los objetos de nuestras vivencias como las sensaciones, los sentimientos, las pasiones o los pensamientos, como a las vivencias mismas a los propios actos de percepción, pensamiento, sentimiento o voluntad.

Hume presenta varias clasificaciones de las percepciones, y ya postulada la idea de, el origen de las cosas se divide en impresiones e ideas las percepciones también son simples o complejas.

percepciones simples: son las percepciones tanto impresiones como ideas que no pueden descomponerse en percepciones más elementales. La percepción del color negro de mi mesa es una impresión simple, el recuerdo de dicho color una idea simple. La percepción de la mesa misma es una percepción compleja, más exactamente una impresión compleja: se compone de las impresiones simples de su color, su forma, y, si también la estoy tocando, su textura, grado de calor.

percepciones complejas: las percepciones tanto impresiones como ideas que admiten una descomposición en percepciones simples.

A toda idea simple le corresponde siempre una impresión simple, puesto que es una imagen o copia de ésta última. Pero no ocurre que a toda idea compleja le corresponda una impresión compleja, pues mi fantasía puede mezclar a capricho las distintas ideas simples creando entidades fantásticas.

Todas nuestras ideas, o percepciones más endebles, son copias de nuestras impresiones o percepciones más intensas". Es decir, las ideas derivan de las impresiones; las impresiones son, pues, los elementos originarios del conocimiento; de esta relación entre las impresiones y las ideas extraerá Hume el criterio de verdad: una proposición será verdadera si las ideas que contiene corresponden a alguna impresión; y falsa sino hay tal correspondencia.

«Todas las percepciones de la mente humana se reducen a dos clases distintas, que denominaré impresiones e ideas. La diferencia entre ambas consiste en los grados de fuerza y vivacidad con que inciden sobre la mente y se abren camino en nuestro pensamiento o conciencia. A las percepciones que entran con mayor fuerza y violencia las podemos denominar impresiones; e incluyo bajo este nombre todas nuestras sensaciones, pasiones y emociones tal como hacen su primera aparición en el alma. Por ideas entiendo las imágenes débiles de las impresiones, cuando pensamos y razonamos”

La forma en que percibimos el mundo

¿Cómo analiza el mundo? Con un método semejante. El mundo está determinado en Descartes por la extensión. Además de la Sustancia Infinita que es Dios, aparecen las dos sustancias finitas: la sustancia pensante (el hombre) y la sustancia externa (el mundo).

Según Descartes, los cuerpos existen en cuanto extensos y la idea clara de la extensión es concebida en nuestro entendimiento, con la misma certeza que en las matemáticas. Además: donde hay extensión hay materia.

De hecho, Descartes recurre a las extensiones geométricas para identificarlas con la materia física. Las cosas materiales (las figuras, los tamaños y los movimientos) se diversifican entre sí en el entendimiento según las reglas y principios de la geometría y la mecánica. Ya retomaremos esto.

Para Descartes su método es un instrumento de aplicación universal. Todos los conocimientos especiales pueden generarse a partir de éste

Impresiones de sensación

 

las impresiones de sensación, cuya causa es desconocida, las atribuimos a la acción de los sentidos, y son las que percibimos cuando decimos que vemos, oímos, sentimos, etc.

Hume nos dice que estas impresiones son consecuencia de la influencia del mundo físico sobre nuestros sentidos, particularmente a su idea de que no sabemos si existen realmente los cuerpos, y nos dice por ejemplo que surgen en el alma a partir de causas desconocidas

 

 

 

La fiabilidad de los sentidos


la “duda de los sentidos”, Descartes señala que nuestros sentidos no son confiables. Es pertinente cuestionar todo el conocimiento que había adquirido ya sea de los sentidos o a través de los sentidos, es entonces que a través de la duda metódica en que se señala que todo aquello que se obtenga desde los sentidos y busque establecer un juicio sobre el mundo exterior puede resultar erróneo.

Descartes estableció que no todo es como se ve en primera instancia y sostuvo que es una imprudencia confiar plenamente en todo lo que se percibe. 

Impresiones de reflexión


las impresiones de reflexión son aquellas que van asociadas a la percepción de una idea, como cuando sentimos aversión ante la idea de frío, y casos similares. Además, las impresiones pueden clasificarse también como simples o complejas; una impresión simple sería la percepción de un color.

 

las pasiones y las emociones, como el deseo o la aversión, el miedo o la esperanza. En gran medida se derivan de nuestras ideas, bien sea porque la imaginación nos presenta una imagen de una situación. Son consecuencia de la reflexión o capacidad de la mente para captarse o percibirse a sí misma.   

La existencia del mundo exterior

 

Descartes demuestra la existencia del mundo exterior mediante, en primer lugar, el principio de las cosas materiales donde se utiliza la teoría de la realidad objetiva y las ideas, en segundo lugar la teoría de las sustancias que Descartes define como una cosa que no tiene necesidad mas de si misma para existir ya sea Dios, el cuerpo o el alma. La sustancia no se puede percibir, pero podemos conocerla a través de los atributos que son cualidades de la sustancia que no pueden existir por si mismos, existen dos tipos de sustancias, la rasconcitas, el yo sustancia pensante y la sustancia res extensa, el cuerpo como sustancia extensa.

Además de las anteriores el mundo puede entenderse por medio de la explicación mecanicista de él, es aquella que no admite más explicaciones del mundo que no sea a través de los fenómenos naturales, esta teoría concibe la naturaleza como una máquina, sus movimientos son resultados autónomos de otros movimientos, que se trasmiten de cuerpo a cuerpo mediante la acción reciproca.

 

Concepto de substancia


“La idea de sustancia, como la de modo, no es sino una colección de ideas simples unidas por la imaginación y que poseen un nombre particular… consiste en que las cualidades particulares que forman una sustancia son referidas por, relaciones de contigüidad y causalidad”

 

Hume se preguntará por la validez de la idea de sustancia, lo realiza recurriendo al criterio de verdad que había fijado anteriormente en el análisis del conocimiento para determinar la validez de una idea. Según tal criterio, una idea es verdadera si le corresponde una impresión; en caso contrario hemos de considerarla falsa. Ahora bien, sólo hay dos tipos de impresiones: las impresiones de sensación y las impresiones de reflexión.

 

la idea de sustancia deberá derivarse, entonces, de una impresión de la reflexión, si es que realmente existe. pero las impresiones de reflexión se reducen a nuestras pasiones y emociones, y no parece posible que ninguna de estas represente una sustancia. por consiguiente, no tenemos ninguna idea de sustancia que sea distinta de la de una colección de cualidades particulares, ni poseemos de ella otro significado.

 

la idea de sustancia es, por tanto, una idea carente de valor desde el punto de vista cognoscitivo, pues no es una idea que se derive de ninguna experiencia. y lo que legitima el conocimiento, según el empirismo, es siempre la experiencia. esto significa que no se puede alcanzar conocimiento acerca de ninguna de las sustancias de las que hablaba el racionalismo: alma, mundo, dios

 

 

Las verdades racionales

Para Descartes un conocimiento es verdadero cuando puede ser demostrable y evidente, la verdad se presenta de manera indudable que no se puede rechazar.

Es importante considerar que la filosofía y su naturaleza primaria no va en búsqueda de verdades universales, por otro lado, es el proceso de sintetizar y decantar el conocimiento.

Descartes ponía en tela de juicio el valor de los sentidos como criterio de certeza. Sabiendo que estos nos engañan ocasionalmente, no cabe confiar a los mismos el criterio para distinguir lo verdadero de lo falso, ya que no podemos saber si el engaño no es constante.  Desde su posición racionalista, es necesario apelar a la razón y no a los sentidos como garantía de un juicio. En este sentido, el criterio racional que nos permite distinguir lo verdadero de lo falso es el de la evidencia.

Según Descartes no podemos conocer directamente los objetos, solo las representaciones a las que le atribuimos cualidades y accedemos a ellas desde las ideas y la imaginación. Los sentidos se limitan a generar representaciones, solo la razón se constituye como fundamento del conocimiento y garante de la verdad. Solo la razón tiene la capacidad de determinar el entendimiento en cuanto a las representaciones y los objetos. Descartes admite la fiabilidad de los datos referidos a las cualidades primarias (figura, tamaño, etc.), pero no las secundarias (color, calor, gusto, tacto, olor, etc.)

 

 

La idea de perfección

yo en tanto ser humano soy imperfecto”

Para Descartes aceptar la idea de perfección la relaciona con la idea de Dios, en primer lugar, acepta la idea del “yo pienso” por tanto ya que el hombre existe en cuanto piensa, pero el pensamiento del yo es imperfecto y por tanto sus ideas son imperfectas porque de lo imperfecto se genera lo imperfecto.

 Descartes considera la existencia interior de una idea perfecta y esta es la idea de Dios, es entonces que aparece el triunfo de la existencia de Dios. Descartes deduce y acepta la existencia de Dios en cuanto a la perfección y sus características intangibles.

Dios causa la idea de perfección porque

Según estos planteamientos Dios es en tanto perfección y si el “yo” tiene una idea de perfección e infinito, es causa directa que mi realidad objetiva de la idea de perfección está en relación y proporción a la realidad formal de esta idea.  Entonces el argumento de perfección es la causalidad de la idea de infinito y esto puede desarrollarse de la misma manera, la idea ser infinito no puede ser causada por un ser finito, pues lo infinito no puede ser causado por lo finito es entonces que existe Dios pues el es infinito, inmutable y perfecto.

 

 

 

 


Antonio de Pereda- EL SUEÑO DEL CABALLERO Ca, 1650

La obra representa a un caballero del siglo XVII vestido con la indumentaria de la época y dormido mientras un ángel le mu

estra el carácter efímero de los placeres, las riquezas, los honores y la gloria. El ángel le muestra el jeroglífico de la fecha sobre el sol, que hiere, vuela raudo y mata. El conjunto de objetos situados sobre la mesa constituye un auténtico bodegón en el que se establece una condensación de símbolos y alegorías. Los símbolos de la mesa son muy complejos, pero destacan algunos por su presencia continua en todas las "vanitas": la calavera que simboliza la muerte, la máscara de teatro sobre la hipocresía, las joyas y el dinero que son las riquezas que no podemos llevar al otro mundo, la baraja y las armas como el juego y los placeres de la caza, el reloj que indica el paso inexorable del tiempo, la vela apagada que indica la extinción de la vida... son innumerables los objetos y los múltiples significados engarzados que podemos entresacar de todos ellos. El pintor ha representado un "corpus" de los objetos de la vanidad del mundo y de su sin sentido tratados con una definición magistral que los individualiza como forma de acentuar, a través de lo real, la presencia de su carácter didáctico, alegórico y moral.

 

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